Abstracciones Necesarias (I)
[Esto está inspirado en un cuento de Ray Bradbury, El Niño de Mañana]
Todo tan rectángulo, tan ovoide; todo tan pirámide azul, tan tentáculos escrutadores. ¿La gente? ¿El resto de la gente? ¿Cómo vigilarnos, cómo controlarnos? Habría que dar gracias al Creador por las cuatro dimensiones, por las cien dimensiones; habría que dar gracias al Tiempo y al Espacio por ser tan flexibles, tan torcibles, tan retorcibles; habría que salir corriendo y rodar o rebotar o abrirse o cerrarse o volverse cubo o paralelepípedo o qué sé yo.
Esta mañana Polly ha despertado al cielo de óvalos y de cilindros, de manchas verdiazules, de ligeros zumbidos posthumanos; ha bajado a la cocina de tormentos policromórficos y preparado un desayuno de mil sabores hiperangulares, de jugos de frutas desconocidas, de mangos fosforecentes, de cambures con proyecciones satelitales; la crepitancia de la tocineta parecía saltar a los ojos (¿a los tentáculos?), como si desde mil kilómetros de distancia fuese posible palpar su textura , su sabor perineural; Py le siguió poco después, su llanto discernible y familiar [no ya aquel doloroso silbido extraterrestre], sus balbuceos deliciosos e ipsodimensionales.
Cuando finalmente bajé a la cocina, sentí el mundo hermoso, dentro de mi geometrización.

3 Comments:
Esta bueno este escrito! felicitaciones..
te deje un Cadena amigo, plis revisa mi blog, para que la hagas, abrazos
Oh my good!!
Hey esta demasiado bien!!
uff te la comiste...
Post a Comment
<< Home